Liderar en crisis
No resulta fácil para aquellos que tenemos que gestionar personas y recursos liderar en estos tiempos de curiosa coyuntura económica. Un punto de inflexión en nuestro planificado, controlado, y neoliberar pequeño mundo desarrollado. Recuerdo el libro del economista Santiago Niño Becerra, un profesor de la Universidad de Barcelona, que en su libro "El crash del 2010" nos aventura un escenario aterrador debido al cambio de modelo de desarrollo económico mundial (sic). Se basa en que se han acabado los tres conceptos que han sustentado el sistema capitalista; esto es, la mano de obra barata donde la haya, el fácil acceso al crédito, y la sobreproducción de bienes y servicios porque hay un mercado que lo compra todo.
Creo que si un estudioso como Santiago Niño nos alerta y el premio nobel 2008 en economía, Paul Krugman, también, será mejor no esforzarnos tanto en resistir donde estamos y adentrarnos ya en el cambio. Pero, como dice Punset: "el problema de las personas es que no quieren cambiar, aunque deban hacerlo".
Bien. Pues los que tenemos que liderar, gestionar, y coordinar personas, nos encontramos en un momento delicado que está mermando nuestra capacidad de compromiso y nuestra motivación.
Las claves para no defallecer se basan en la búsqueda de la felicidad. Como decía Lou Marinoff en su libro "ABC de la felicidad", no debemos olvidar que cada individuo tiene una función para la que ha nacido y debe cumplirla en la sociedad.
Dicho esto, si somos lideres es porque nuestra naturaleza nos ha impulsado siempre a ello. Luego, debemos encontrar las herramientas necesarias para capear el temporal o quien pueda, que se ponga al pairo y se deje asistir por la pertinente ayuda que la empresa le pueda servir. Así, tal vez sea necesario apoyarse en unas sesiones de formación in company para el directivo y sus empleados. O una auditoría de marketing externa que nos permita saber más sobre nosotros mismos como empresa. O seleccionar personas más cualificadas sensorialmente y menos "académicas". Pero lo que sí podemos decir es que el refrán "a grandes males, grandes remedios" ahora es más verdad que nunca.
Estamos solos. Es cierto. El Directivo siempre está solo. Pero solo en la toma final de sus decisiones, no en el microcosmos que es la empresa actual. Dejémonos ayudar porque tal vez ahí resida la cuestión.